El-proposito-del-amor-con-Dios  

¿Para ti, qué es el amor? Sin duda es una pregunta difícil, cuestionar el amor, es como preguntarnos por nuestra propia existencia. No sabemos a ciencia cierta qué es, pero sí que tiene un propósito y ese es trascender. Existen muchas maneras de conocer el amor y es por eso que lo confundimos y evadimos su verdadera esencia. 

Dios puso este gran sentimiento como la manera más íntima de demostrarnos su presencia, es por esa razón que lo encontramos en todas partes, en las relaciones interpersonales, en el trabajo, en la familia, en la calle, en cada pensamiento está el amor como base del mismo, solo que en muchas ocasiones no lo vemos o no somos conscientes y lo dejamos pasar. Es ahí cuando la fuerza de este sentimiento se hace notar, solo hay que prestar atención a los detalles. 

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El sentimiento que mueve el mundo 

Existen momentos en los que solo queremos parar y tirar la toalla, pero hay algo dentro que siempre nos impulsa, unos lo llaman voz interior, consciencia, nuestro corazón, incluso hasta ego. Pero después de entender que solo Dios nos puede enseñar a través de lecciones mundanas, nos aseguramos que es él obrando, a esto lo llamamos amor propio, ese sentimiento que nos motiva a seguir demostrandonos que somos suficientes y capaces de hacer cualquier cosa que nos propongamos, incluso después de haber tocado fondo. 

Teniendo en cuenta esto, aprendemos que Dios es amor, en cualquiera de sus presentaciones y con esto queremos decir que aunque les pongamos otros nombres, siempre estaremos hablando del mismo tema, el sentimiento que mueve el mundo. Por ejemplo, cuando hablamos de familia, el motor de esta unión es el amor, o cuando tenemos amigos y les brindamos lo mejor de nosotros, esta acción está respaldada por ese gran sentimiento que nace desde nuestra alma y así sucesivamente con todos los aspectos de nuestra vida. 

¿Nos apena amar? 

Hoy en día nuestra sociedad se ha vuelto experta en camuflar los sentimientos, tal vez ni siquiera por pena, si no por miedo; ahí es donde entra el gran dilema, pues ustedes pensarán que el opuesto al amor es el odio, pero no es así, es el miedo. Un sentimiento que desprende muchas emociones similares que no permiten la trascendencia de nuestra alma, esto se refleja en nuestro cuerpo, lo llamamos trastornos, entre esos está la ansiedad, la depresión, el pánico, las fobias y muchas otras. 

Sentimientos que están alimentados de miedo, tanto así que afectan nuestra mente, bajando nuestra autoestima, haciendo de nosotros seres vulnerables, es por esa razón que lo que debemos evitar a toda costa es darle el poder a estos sentimientos, que muchas veces vienen de la mano de personas, situaciones o cosas que creemos insignificantes, pero que sí llegan a influir en nuestra vida. 

El rostro visible del amor 

Las relaciones de pareja son la cara más visible de lo que podemos entender por amor, pues aquí ocurre un proceso curioso por el que todos los seres humanos pasamos, este es el enamoramiento. Lo más importante de esto no es vivirlo, si no la idea errónea que tenemos, pues confundimos un gran sentimiento con apego, obsesión, incluso hasta volverlo tóxico.   

Entonces, ¿cómo identificar si es amor o apego? En este punto, es importante que te desprendas del ego, no puede haber presencia de algo que no te permite ver más allá de lo que está frente a tus ojos, cuando ese trabajo personal esté hecho, analiza las acciones de tu relación, cada detalle suma o resta. Aunque ten presente que para sentir amor no es necesario estar enamorado, ahí está el secreto. Porque este no es un resultado de lo que tu cuerpo siente, es lo que vibra desde tu alma. 

Amar trae consigo la libertad de ser, permitir que la otra persona sea ella en toda su esencia sin limitaciones, dejar que fluya y que tú potencies esas cualidades, también es cuidar, con esto no se refiere a la sobreprotección o dominio del otro, es básicamente querer que siempre esté bien, que su bienestar sea importante para ti, tanto así que las acciones que ejecutes estén guiadas a ese propósito, es ahí donde nacen los regalos, los detalles y palabras bonitas.

¡Esa motivación de brindar felicidad a la otra persona es la magia del sentimiento que mueve el mundo!

Es por eso que ver feliz a nuestra pareja, nos da satisfacción. Pero la verdadera razón de amar a otro, se trata de sentirnos igual de satisfechos así no seamos nosotros partícipes de esa felicidad. Básicamente podríamos aplicar la idea de “quiero verte feliz, aunque no sea conmigo”de eso se trata el amor. 

El antídoto a los problemas 

Cuando dejamos de lado el ego, atraemos amor y vemos las cosas desde otra percepción; por ejemplo, cuando nos lastiman creemos que somos víctimas y los demás culpables, eso es ego, pero cuando vemos las cosas con amor, identificamos que somos solo un instrumento de Dios en la vida de otro para ayudarlo en su crecimiento personal y espiritual, es ahí cuando ya nadie nos lastima, solo somos protagonistas de situaciones que debían pasar de esa manera para que las personas sean mejores. 

Así mismo sucede con las situaciones que nos pasan en la vida, que tal vez no involucren otras personas pero que sí contribuyen a nuestro propio crecimiento. En ese caso es importante enfocarse en el para qué y no en el por qué suceden cosas, cuando ves las cosas con amor en cada problema hay una lección, algo que aprender que hace que más adelante lleguen retos y situaciones en las que estarás preparado para enfrentar. 

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La fuerza sobre todas las fuerzas 

Hay una teoría que sostiene la idea que el amor es la fuerza más poderosa en el universo, guiada por Dios para nutrir nuestra alma. Incluso se dice que el científico más importante de la historia, Albert Einstein, le escribió una carta a su hija donde le explicaba por qué creía eso. En ella plasmaba que la sociedad aún no estaba preparada para comprender esta idea, han pasado muchos años y tal vez en estos momentos sintamos la fuerte vibración de este sentimiento tanto así que ya no es una locura pensarlo, como si lo era en el siglo XX; ahora es una respuesta que se le da a muchas preguntas que estuvieron vigentes por décadas. 

A lo largo de nuestra vida podemos encontrarnos con muchos conceptos o significados sobre el amor, tal vez todos tengan razón de lo que es, porque la noción está inmersa en nuestro ser, somos seres de amor, de eso no hay duda, pero ten presente que Dios siempre estará ligado, es una parte importante sino la más esencial. Es decir que si vivimos en amor, vivimos en Dios y esto atraerá a nuestra vida las cosas que nuestra alma necesita, para avanzar y trascender en nuestro propósito espiritual o terrenal. 

¿Qué debemos hacer?

Finalmente, entendiendo la importancia del amor, debemos trabajar en él, si después de hacer nuestro propio análisis llegamos a la conclusión que esta fuerza no es la más poderosa en nuestro ser, debemos cambiar el chip y a partir de los detalles crear hábitos que vayan acorde a la nueva realidad que queremos vivir. Empieza con meditar por ejemplo, orar es una forma de meditación, conectarse con el yo interior y visualizar positivamente las cosas que quieres experimentar, verle el lado bueno a cada situación, tener inteligencia emocional para no dejarse llevar por las emociones, porque estas no se pueden adueñar del control, son solo vibraciones mundanas que nos alejan del propósito individual y espiritual.

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